Un incendio afectó una cinta transportadora de carga en un terminal retroportuario de la zona de Paquetá, en el Puerto de Santos, el 24 de septiembre de 2026. El fuego comenzó aproximadamente a las 13:00, alcanzó otros equipos del terminal y fue controlado hacia las 14:00, según informaciones que citaron a la Autoridad Portuaria de Santos (APS). Participaron bomberos, Guardia Portuaria, equipos del terminal, la brigada de un terminal vecino y remolcadores. No se reportaron heridos y APS indicó que las operaciones de muelle y los equipos públicos portuarios no resultaron afectados.
El hecho es relevante para los intereses de carga, pese a que hasta ahora no se ha informado una interrupción en el muelle. La instalación afectada está en una zona retroportuaria utilizada para manipular y almacenar carga antes o después de las operaciones portuarias. La información pública no ha determinado la causa, la identidad y condición de la carga potencialmente expuesta, el alcance de los daños a los equipos ni si algunos embarques serán demorados, segregados, remanipulados o inspeccionados. Por ello, no deben hacerse suposiciones.
A efectos de reclamaciones y recuperaciones, la fase operativa posterior al incendio puede ser tan importante como la respuesta de emergencia. Propietarios de carga, terminales, transportistas y aseguradores deben conservar registros con fecha y hora de la ubicación de la carga, lote e identificación de contenedor, vehículo o unidad, pesos, sellos, instrucciones de manipulación, transferencias de custodia, planes de carga, parámetros de retención de CCTV, registros de acceso y estado de los equipos. Las fotos y vídeos deben mostrar tanto carga afectada como aparentemente no afectada, incluidos embalajes, etiquetas, residuos cercanos, exposición al agua y condiciones de almacenamiento. Deben conservarse los archivos originales, sus metadatos y una cadena de custodia clara.
Cuando la carga pueda haber estado expuesta a calor, humo, agua de extinción, polvo o manipulación durante la emergencia, las partes deberían acordar sin demora una inspección y protocolos de muestreo antes de limpiar, desechar, mezclar, reparar o entregar posteriormente. Una inspección conjunta no resuelve la responsabilidad, pero puede reducir disputas posteriores sobre condición, cantidad y el punto en que se produjo una eventual pérdida. Las reservas deben ser objetivas, específicas para cada carga y emitirse sin admitir causa ni responsabilidad.
Por qué importa: los incendios en cintas y terminales pueden originar reclamaciones que van más allá de los bienes visiblemente dañados. Humo, humedad, posibles contaminaciones, interrupción de la segregación, demora en el despacho y trazabilidad incompleta pueden afectar el valor de la carga o las recuperaciones. La lección práctica es tratar la preservación de pruebas como un control operativo temprano: asegurar la zona, identificar cada consignación afectada, retener los registros originales y coordinar inspecciones independientes antes de que se altere la evidencia física. El caso sigue sujeto a aclaración; la causa y las consecuencias para la carga no se han determinado públicamente.
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