File:Sailors aboard the guided-missile destroyer USS William P. Lawrence (DDG 110) prepare to offer rescue assistance to a burning vessel during a transit of the Strait of Hormuz on March 11, 2013 130311-N-ZQ631-124.jpg. Wikimedia Commons. Crédito: MC3 Carla Ocampo / Wikimedia Commons
El tráfico de buques comerciales en el estrecho de Bab el-Mandeb repuntó el 27 de julio, tras caer a un mínimo mensual el día anterior, mientras que los movimientos por el Estrecho de Ormuz continuaron reducidos. El cambio es operacionalmente relevante porque indica que las decisiones de viaje siguen revisándose con rapidez en dos estrechos interconectados de Oriente Medio, y no conforme a un patrón estable de reapertura.
Reuters, citando datos de seguimiento de Kpler, informó que 11 buques de mercancías transitaron Bab el-Mandeb el domingo 26 de julio, la cifra más baja en meses, tras ataques contra instalaciones petroleras saudíes en la costa del Mar Rojo. El lunes 27 de julio, la cifra subió a 28 buques, incluidos cuatro petroleros que entraban al Mar Rojo, el mayor total diario en cuatro días. Reuters atribuyó la mejora en parte al optimismo del mercado sobre una posible desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el tráfico comercial por Ormuz siguió siendo bajo; informaciones basadas en datos de Kpler señalaron que los cruces comerciales diarios se mantuvieron en un solo dígito entre el 24 y el 26 de julio.
Se trata de observaciones verificadas de tráfico, no de una confirmación de que hayan vuelto las condiciones normales de navegación. Los recuentos pueden verse afectados por evaluaciones de seguridad, disponibilidad de puertos y carga, decisiones de convoy o ruta, restricciones de seguro, prácticas de AIS y la programación de buques que esperan fuera de zonas de riesgo. Por tanto, un aumento breve de los tránsitos por Bab el-Mandeb no debe leerse como evidencia de una normalización general de la ruta Mar Rojo/Suez, especialmente mientras el tráfico por Ormuz siga limitado.
Para propietarios y operadores, la cuestión inmediata es la interacción entre el enrutamiento, la disponibilidad de buques y la gestión de la seguridad. Los retrasos en Ormuz pueden alterar ventanas de carga y el posicionamiento de petroleros, mientras que la cautela en Bab el-Mandeb puede aumentar la incertidumbre entre las rutas del Mar Rojo, Suez y el Cabo. Los fletadores deberían revisar estrechamente las órdenes de viaje, los supuestos de rutas alternativas, los planes de combustible y los avisos contractuales, en vez de basarse en los datos de un solo día. Los intereses de la carga deben prever ETA volátiles y posibles efectos en los ciclos de equipos y la planificación de inventarios.
Por qué importa: este episodio refuerza que la recuperación del tráfico en un corredor afectado por un conflicto no equivale necesariamente a una recuperación operacional. Capitanes y equipos en tierra deberían mantener evaluaciones de riesgo específicas por ruta, procedimientos de notificación oportunos, comprobaciones de comunicaciones de emergencia y una toma de decisiones documentada. Los equipos de P&I y siniestros también pueden necesitar registros contemporáneos de las recomendaciones de seguridad recibidas, órdenes de ruta, causas de demora, medidas de bienestar de la tripulación y acciones de mitigación si posteriormente surge una reclamación por desvío, detención, demora de carga o seguridad.
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