Las operaciones de VLCC en el corredor Suez–Mediterráneo cobran atención mientras se reevalúan las rutas de petroleros ante el riesgo en el mar Rojo.
Una renovada preocupación por la seguridad en el mar Rojo añade una segunda restricción de ruta a las operaciones de petroleros ya afectadas por la crisis del estrecho de Ormuz. El 27 de julio, Seatrade Maritime News informó que, pese a una declaración hutí según la cual la ruta de Bab el-Mandeb seguía abierta salvo para buques que hicieran escala en puertos saudíes, numerosos armadores de petroleros probablemente reconsiderarían los tránsitos por el mar Rojo. El informe señaló que Arabia Saudita había incrementado los flujos de crudo por su oleoducto Este-Oeste hacia Yanbu, en el mar Rojo, hasta superar los cuatro millones de barriles diarios en junio y a comienzos de julio.
La información de mercado verificada también indica que se está probando una alternativa mediterránea. TradeWinds informó el mismo día de que el VLCC DHT Mustang entró en el Canal de Suez y describió un patrón emergente en el que operadores de VLCC utilizan el canal y el sistema egipcio del oleoducto SUMED para trasladar crudo entre el mar Rojo y el Mediterráneo sin llevar un VLCC cargado por la totalidad del canal. Se trata de una adaptación operativa, no de una prueba de que exista una ruta sustitutiva amplia y estable para todas las cargas o buques.
La consecuencia inmediata es que la planificación de viajes de petroleros se ha convertido en un problema combinado de seguridad e infraestructura. Un armador o fletador que valore un paso por el mar Rojo/Suez debe evaluar las conexiones comerciales del buque, el panorama de seguridad vigente, la aceptación y programación del canal, las restricciones de calado, las ventanas de terminal, los arreglos de interfaz con oleoductos cuando correspondan y la disponibilidad de tonelaje apropiado en ambos extremos de la ruta. El aviso activo de la Administración Marítima de Estados Unidos sigue identificando riesgos de acciones hostiles en el sur del mar Rojo, Bab el-Mandeb y el golfo de Adén, especialmente para buques con vínculos israelíes, estadounidenses o británicos. Su orientación operativa está dirigida a intereses estadounidenses, pero refuerza la necesidad de una evaluación de riesgo específica para cada compañía, en lugar de basarse en supuestos genéricos de ruta.
**Por qué importa:** Para los intereses de la carga, la exposición relevante ya no se limita al flete o al coste de combustible. Las alternativas Suez/SUMED pueden modificar la fiabilidad de la laycan, el riesgo de demoras, la segregación de carga y la coordinación documental. Para armadores, operadores e intereses de P&I, la cadena de decisión debe incorporar evaluaciones de riesgo de viaje actualizadas, autoridad clara del capitán, protocolos de comunicación, cláusulas de puerto seguro y riesgo de guerra, planes de contingencia para combustible y provisiones, y notificación temprana a aseguradores y centros de información de seguridad. El patrón de ruta emergente puede preservar algunos flujos de crudo, pero también concentra dependencias operativas en el corredor mar Rojo–Suez–Mediterráneo. Las condiciones siguen siendo cambiantes y deben comprobarse inmediatamente antes de fijar, zarpar o autorizar un desvío.
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